Aicm al límite: miles de pasajeros atrapados por vuelos cancelados y demoras

El Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México (AICM) enfrenta un caos operativo. Cientos de miles de viajeros se ven afectados por cancelaciones y retrasos, especialmente en este 21 de marzo. La situación pone a prueba la capacidad de las aerolíneas y la paciencia de los usuarios.

Vuelos clave impactados: demoras y cancelaciones

Vuelos clave impactados: demoras y cancelaciones

Al cierre de las 18:00 horas, el AICM reportaba demoras significativas en vuelos a destinos como Guadalajara (Viva Aerobus), Sacramento (Volaris) y Medellín (Aeroméxico). El vuelo VB1392 a Guadalajara, programado para las 06:00, se encuentra demorado. Igualmente, el Y4810 con destino a Sacramento y el AM798 con destino a Medellín sufren retrasos.

La cifra habla por sí sola: millones de pasajeros transitan por el AICM cada mes. Esto convierte a esta situación en un problema de escala considerable, con efectos que se extienden a toda la región.

¿Qué derechos tienen los pasajeros ante estas complicaciones? La Profeco establece que, por cada hora de retraso, las aerolíneas deben ofrecer descuentos en vuelos futuros o proporcionar alimentos y bebidas. Si el retraso supera las dos horas pero es menor a cuatro, el descuento debe ser al menos el 7.5% del valor del boleto. Pero si la demora excede las cuatro horas, o el vuelo es cancelado, las opciones son más sustanciales: reintegro del boleto, indemnización de al menos el 25%, o un asiento en el primer vuelo disponible, además de alojamiento y transporte, si es necesario.

La Profeco tiene módulos en el AICM para atender reclamos. Es recomendable que los viajeros recopilen la documentación necesaria y presenten sus reclamaciones ante la autoridad correspondiente. La agencia no se limita a mediar; la Profeco aplica las sanciones correspondientes en caso de incumplimiento de las obligaciones de las aerolíneas.

Más allá de los derechos, lo que nadie cuenta es la angustia de los viajeros, las familias separadas, los negocios interrumpidos. La complejidad de la logística aérea, sumada a factores climáticos y operativos, genera esta fragilidad. La situación exige una revisión profunda de los protocolos y una mayor coordinación entre las autoridades aeroportuarias y las aerolíneas.

La capacidad de respuesta ante eventos como este define la eficiencia de un sistema. Y en este caso, la respuesta necesita ser más rápida y efectiva. La experiencia de los pasajeros y la reputación del AICM dependen de ello.

El AICM no solo es un aeropuerto; es la puerta de entrada a México. Un fallo en su funcionamiento tiene consecuencias que van más allá de los retrasos y las cancelaciones.