Acolgen ataca al gobierno: la ola invernal era previsible y no justifica la emergencia
La Asociación de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen) ha lanzado un contundente ataque legal contra el decreto de emergencia económica, social y ecológica decretado por el Gobierno en respuesta a la devastadora ola invernal. La estrategia del gremio, presentada ante la Corte Constitucional, busca invalidar la medida, argumentando que los fenómenos meteorológicos que la motivaron eran, en esencia, predecibles y por lo tanto, no justifican una declaración de excepción.
Un análisis jurídico profundo: ¿previsibilidad o negligencia?
Acolgen no se limita a cuestionar la validez del decreto. Su intervención judicial desglosa una serie de argumentos técnicos y jurídicos que ponen en tela de juicio la valoración de la crisis por parte del Ejecutivo. El gremio sostiene que el Gobierno, lejos de tomar medidas oportunas, ignoró las advertencias de entidades científicas y la propia institucionalidad estatal sobre la probabilidad de estos eventos.
La clave del debate reside en la imprevisibilidad de los hechos. Acolgen argumenta que, basándose en escenarios de variabilidad climática documentados por el Ideam, la recurrencia e intensidad de los fenómenos asociados a la ola invernal eran, en principio, esperables. El documento presentado ante la Corte Constitucional replica las preocupaciones planteadas por la Defensoría del Pueblo con respecto a la falta de respuesta del gobierno a situaciones de riesgo previamente identificadas.

Errores en la valoración de la crisis: hidroituango y urrá en el punto de mira
Pero la crítica de Acolgen va más allá de la previsibilidad. El gremio cuestiona la valoración realizada por el Gobierno sobre la gravedad de situaciones críticas como la de Hidroituango y el embalse de Urrá. Señalan que los informes técnicos de las autoridades regionales no reflejaban la magnitud de la crisis, descartando que se tratara de una situación extraordinaria que justificara el estado de excepción.
“La falta de preparación del Estado frente a fenómenos previsibles no puede convertirse en justificación para declarar una emergencia,” afirma el documento, dejando claro el rechazo a la medida propiciada.

Omisiones y manipulación: un estado de excepción que oculta problemas
Acolgen acusa al Gobierno de omitir instrumentos ordinarios de gestión del riesgo, como la Ley 1523, el Fondo Nacional de Gestión del Riesgo y otros mecanismos presupuestarios y regulatorios disponibles. Además, señalan la ausencia de análisis sobre planes de ordenamiento territorial y otras herramientas de planificación que podrían haber contribuido a mitigar el impacto de la crisis. La Corte Constitucional ya había establecido, en sentencias previas, la necesidad de considerar estos instrumentos antes de declarar una emergencia.
El gremio también denuncia la falta de ejecución de medidas previamente declaradas, citando un incidente en el que el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres reconoció la existencia de otras emergencias no atendidas. Asimismo, cuestionan la información proporcionada sobre el faltante presupuestal, señalando que este no es un hecho sobreviniente, sino una situación conocida por organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional.
Solicitud urgente: suspensión provisional y nexo con el déficit fiscal
En un movimiento contundente, Acolgen solicitó a la Corte Constitucional la suspensión provisional del decreto, argumentando que su aplicación podría generar efectos irreversibles. Además, pide la declaración de inexequibilidad total, basándose en vicios formales, falta de motivación suficiente y la insuficiencia de los mecanismos ordinarios. El gremio considera que el estado de excepción podría ser utilizado para tomar decisiones que corresponderían al Congreso. Finalmente, sugieren una inexequibilidad parcial, limitándola a aspectos relacionados con la crisis energética, los niveles de los embalses y las medidas tributarias y regulatorias.
La situación es compleja y el impacto potencial en el sector energético es significativo. La batalla legal que se libra ahora en la Corte Constitucional podría definir el futuro de la gestión de riesgos y la respuesta del Estado ante situaciones de emergencia.