Ábalos: el whatsapp del poder desnuda la hipocresía sanchista

La información filtrada sobre los mensajes de WhatsApp entre el exministro José Luis Ábalos y altos cargos del Gobierno de Pedro Sánchez ha desatado una tormenta política, con acusaciones cruzadas que ponen en tela de juicio la integridad del Ejecutivo. La vicesecretaria de Sanidad del PP, Carmen Fúnez, ha calificado la situación como una muestra de “mentira y hipocresía”, en un momento crucial: a punto de comenzar el juicio al que fue mano derecha del presidente.

El juicio a ábalos: del ministerio al banquillo

El juicio a ábalos: del ministerio al banquillo

Ábalos se enfrenta a una petición de más de 24 años de prisión por cinco delitos, una caída en desgracia que, según Fúnez, evidencia un patrón de conducta preocupante. “Un Gobierno que prometió acabar con la corrupción se ve acorralado por ella, incluso creado por y para la corrupción”, ha afirmado la dirigente popular, desgranando la cronología de los hechos. El hecho de que el juicio se inicie esta misma semana, justo cuando se publican estos mensajes, no es casualidad, sino una demostración palpable de la gravedad de las acusaciones.

Lo que nadie cuenta es el detalle de la confianza mostrada por Sánchez, Montero y Puente hacia Ábalos, incluso después de que su implicación en diversos casos de corrupción saliera a la luz pública. ¿Cuándo mintió el Gobierno? ¿Cuándo negó conocer a Ábalos y, acto seguido, le transmitía su apoyo a través de mensajes privados? La pregunta, retórica según Fúnez, sirve para evidenciar la doble vara de medir del Ejecutivo.

Pero la trama no se limita a Ábalos. Fúnez ha recordado la comparecencia inminente en el Senado, en la comisión del caso Koldo, del presidente de Forestalia y la esposa de Santos Cerdán, otro excolaborador cercano de Sánchez que ha pasado por la cárcel. La imagen de un gobierno dividido entre lo que dice en público y lo que trama en privado se hace cada vez más nítida.

La revelación de estos mensajes, publicada por El Mundo, ha destapado una red de complicidades que, más allá de la implicación individual de Ábalos, pone en entredicho la responsabilidad de todo un equipo gubernamental. No ha fallado una sola persona, sino todo un gobierno. Y con cada nuevo detalle que sale a la luz, la credibilidad del Ejecutivo se resquebraja un poco más.

La cifra habla por sí sola: un juicio con una petición de más de 24 años de prisión para un exministro, mensajes de apoyo enviados desde el mismísimo Palacio de la Moncloa, y una serie de casos de corrupción que ensucian la imagen de un gobierno que se vendió como garante de la transparencia. La política, señores, a veces es un teatro de marionetas donde los hilos se esconden en la oscuridad.